¿PARA QUIÉN ES EL FLAMENCO?
La Bienal, Sevilla y el escaparate · La Mula Parda, 22 de septiembre de 2026
Estos días Sevilla celebra la XXIV Bienal de Flamenco, dedicada al centenario de la llamada Edad de Oro del flamenco bajo el lema «un grito de la memoria». Y no todo son aplausos. Entre aficionados veteranos y gente muy formada en el flamenco crece el malestar, y no es de unos pocos. Hablan de entradas que se agotan en minutos y que el aficionado de siempre no consigue, de precios que superan los treinta euros, de cambios de sede comunicados tarde y de butacas ocupadas por un público que va más a dejarse ver que a escuchar. Y temen que la Bienal se haya convertido en una herramienta de promoción turística y social de la ciudad, en una Sevilla ya saturada de turismo, donde el aficionado queda en segundo plano.
El malestar va más allá del flamenco. Hace unos días, el antropólogo Isidoro Moreno, catedrático jubilado de la Universidad de Sevilla, denunciaba el cierre de las plazas de la Virgen de los Reyes y del Triunfo para una cena organizada por una revista del corazón, con la Giralda y la catedral como decorado. Su advertencia vale también para la cultura: Sevilla no necesita más publicidad, y su patrimonio, «no solo material sino también identitario», no puede usarse de cualquier manera.
El flamenco es parte esencial de ese patrimonio identitario. La UNESCO lo reconoció en 2010 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y no por ser un espectáculo vistoso, sino por ser la expresión de un pueblo y una forma de entender la vida. Cuando se programa pensando en el visitante y en la foto, y no en quien lo vive, algo esencial se pierde.
En La Mula Parda reconocemos el valor de la Bienal como escaparate, y celebramos que este año reivindique la memoria. Pero creemos que esas voces merecen ser escuchadas. El flamenco se entiende de cerca: en la peña, en el recital íntimo, vivido «de manera reservada», como se vive en Andalucía. Ese es el flamenco que queremos llevar a Chile.
¿Dónde se juega el futuro del flamenco: en los grandes escenarios o en las peñas? Os leemos.